Camiseta Selección

LAS CAMISETAS DE LA SELECCIÓN CHILENA EN UN SOLO LIBRO

¿De qué se trata este libro?

Se escribió para otorgarle el debido reconocimiento a nuestra tricota criolla, que tantas veces nos ha hecho vibrar cuando La Roja de Todos salta a la cancha.

 

No importa quien la vista para representarnos; cada uno de ellos y ellas se merecen toda nuestra gratitud, sobre todo en los inicios de esta disciplina donde no existían las regalías y recursos que se aprecian en la actualidad.

 

Creemos necesario rescatar y difundir su evolución junto con el escudo patrio y como se ha adecuado a los cortes de confección en sus respectivas épocas con las constantes modificaciones que ello implica. 

 

Cada vez que un jugador (a) la viste, nace una historia. Independiente de su resultado, aquí le rendimos el homenaje que se merece nuestra tan querida

Camiseta de Selección Chilena de Fútbol.

En los albores de la primera década del siglo pasado comenzó un largo peregrinar en búsqueda de una identidad para diferenciarnos de los países vecinos en esta disciplina deportiva llamada football, traída por los ingleses y que desde los puertos chilenos se expandió rápidamente por nuestro largo y angosto territorio.

Los inicios

Se lucían lo mejores cortes de confección de la época en elegantes y finas telas. Se apreciaba en la hechura: cuellos con largos de lengua extensos, grandes bolsillos, tapetas completas y ojales con amarras para luego dar paso a los botones en amplias solapas.

 

Los pantalones eran sujetados con fajas, pañuelos o cinturones en la pretina. Incluso, como se aprecia en las fotos de los porteros, usaban precarios guantes, gorras y rodilleras, accesorios que en estos días ya son parte de museos y exhibiciones.

Contexto Histórico

La búsqueda que pretende graficar este libro, está vinculada a un relato enmarcado dentro de su respectivo contexto histórico para apreciar y valorar las vestimentas de nuestros pioneros representativos. Rescatamos las incidencias más destacadas del año en que se desenvolvió en un leguaje entretenido y dinámico para que todos puedan disfrutar de la lectura. 

No siempre fuimos rojos…

Hubo versiones muy lejanas a lo que vemos hoy, debutando mitad roja, mitad blanca y luego de negro con líneas verticales amarillas en los primeros encuentros del año 1910. Después el blanco predominó hasta que se registra una camiseta colorada cuando organizamos en 1920 en el país nuestro Primer Campeonato Sudamericano de Selecciones. También usamos una inusual a rayas tricolores en 1924, de celeste en las Olimpiadas de 1928 y elegantemente albos en el primer Mundial de 1930 organizado en Uruguay.

Blanco, Rojo y Azul también

Recién en el año 1941 se establece como color predominante el rojo. Salvo excepciones muy puntuales, donde se jugó de azul el amistoso con España en 1953 y el duelo definitorio de ida frente a Paraguay en la final de la Copa América de 1979, se consolida el blanco como prenda alternativa o de recambio para duelos de visita.

El comienzo de los auspicios

También efectuamos un recorrido por las empresas que nos han auspiciado, tomando como punto de partida la intención de una marca inglesa que aprovechó el Mundial en sus tierras en 1966 -auspiciando a 15 de las 16 selecciones que participaron- dando inicio a las relaciones con los sponsors de indumentaria deportiva.

Las marcas

De ese hito ya han transcurrido largos años donde variadas marcas han vestido a la Selección. Algunos de manera intermitente, otros tan solo una vez, varios con contratos millonarios y rimbombantes, pero siempre con disímiles resultados. Sin embargo, han aportado a crear una memoria visual en los aficionados.

Talleres y confección

El espíritu de este libro es, además de exhibir su evolución, incluir una pequeña reseña. Por ejemplo: La cadena de almacenes, talleres y marcas que nos han vestido en los comienzos, las prendas que nos facilitó un club para disputar un torneo, los fallidos intentos de algunos sponsors por firmar un contrato, la intermitencia de éstos en las décadas del 70 y 80, los conflictos sorteados con talleres locales para cumplir con los compromisos previamente pactados, los que han vuelto para vestirnos de Campeones o los que se han contagiado con los buenos rendimientos y han arribado para sumarse a los éxitos y aprovechar de sacar réditos en esta mercantilizada era.

Los escudos

Paralelamente seguimos la evolución de nuestro escudo patrio, considerando sus mutaciones, materialidad y formas que ha experimentado junto con la casaquilla en estos largos 112 años de historia.

Reconocimiento

Además, esta investigación busca reconocer a los jugadores que, independiente de su desempeño y por consecuencia resultados, han contribuido con su grano de arena a escribir la historia de nuestra Camiseta de la Selección Chilena.